MANIOBRAS EN EMBARCACIONES DE MOTOR.

Es para muchos marinos acostumbrados al manejo de veleros una aventura ponerse a los mandos de una embarcación a motor. Las sensaciones son muy diferentes a la hora de maniobrar: sentimos como si condujéramos un coche sobre una pista de hielo. El agarre es pobre y la inercia será todavía más acusada que en los veleros, ya que no tenemos orza que nos sustente.


Lo esencial


La clave para no sentirse desbordado, para no sentir descontrol a los mandos de una embarcación a motor es eliminar la arrancada residual. Con un velero nos aprovechamos de la inercia para planificar las maniobras así como disfrutamos del freno que significa la orza cuando nos detenemos en la marina y los elementos nos quieren hacer derivar mientras ganamos velocidad de gobierno. En la embarcación a motor no habrá resistencia alguna y nuestra deriva en comparación, será mayor. Además que el punto sobre el que gira la embarcación ya no será en la orza sino que se encontrará entorno a un tercio de la eslora en el sentido de avance (un tercio a proa cuando voy avante, un tercio a popa cuando doy atrás), lo que hará que en un simple giro arrastre dos tercios de la eslora. Sin embargo no todo son desventajas, en realidad son más manejables que los veleros cuando nos acostumbramos a sus demandas. En el caso de embarcaciones con motores fuera bordas, colas direccionables o embarcaciones de dos motores nuestro gobierno será instantáneo dándonos un control absoluto. 


En consecuencia, si nuestra embarcación deriva mucho pero tenemos un gobierno inmediato de la misma, la mejor estrategia será mantener muy poca arrancada, no dejar que la embarcación se acelere y detenerla absolutamente antes de un cambio sentido en el avance o un giro pronunciado en un canal estrecho. 


Motores fuera borda


Sin propulsión no hay gobierno, ya que no tiene pala del timón. Es la dirección de la hélice la que orientará el movimiento de la embarcación. La norma que deberemos respetar en todo momento será la de orientar la hélice ANTES de dar avante o atrás. Un error muy común en los que se inician es dar gas para después orientar la hélice lo que provoca reacciones erróneas en la embarcación que en algunos casos nos puede obligar a abortar la maniobra. Es una norma sencilla de seguir que será tanto más fácil cuanto más despacio vayamos. Poco gas y reacción inmediata, por lo cual necesitaremos menos espacio para nuestras maniobras en comparación con un velero que necesitará en ocasiones cierta distancia hasta que la embarcación acelere y gane gobierno. 


Embarcaciones de dos motores


En la gran mayoría de embarcaciones a motor de cierta eslora estarán provistos de dos motores. Los dos elementos propulsores nos darán una maniobrabilidad prácticamente absoluta e instantánea.  Sin embargo, si no tenemos claros sus principios podemos sentirnos un poco perdidos. Podríamos elaborar unos principios de maniobra que de respetarlos, conseguiremos simplificar bastante el escenario:


-Utiliza solo un motor a la vez, eso hará que las reacciones serán más previsibles y evitaremos que el barco acelere en exceso.


-Al no ir más allá de la mínima velocidad en una maniobra, podemos comprobar el efecto que tiene sobre la embarcación y asegurarnos que “hace” lo que deseamos. Nos resultará muy fácil reaccionar y rectificar si nos equivocamos.


-En el caso de llevar a cabo una ciaboga con los dos motores activados simultáneamente , hemos de ser conscientes de que a igual número de revoluciones el motor avante tendrá más influencia y nos desplazara ligeramente avante en lugar de girar en redondo sobre un punto. Por tanto, de tener que efectuar tal ciaboga estaremos atentos a llevar ocasionalmente a punto muerto el motor que utilizamos avante para evitar un avance efectivo.


-En la gran mayoría de situaciones imaginables la maniobra evasiva es dando atrás. Si recordamos que debido a un adelantado punto de pivote arrastramos dos tercios de la eslora en nuestros giros, debemos dar margen extra a los peligros.



-En espacios confinados podemos llevar a cabo las maniobras sin timón pero no olvidemos que la orientación del mismo equivale aproximadamente un tercio de la capacidad de giro mientras los motores dos otorgan los otros dos tercios. Por tanto, si hay poco margen, poco espacio de maniobra nos ayudaremos con el timón (a pesar de lo que se puede leer en algunas publicaciones). Ahora bien, orientaremos el timón para el motor que da avante, no para el que da atrás ya que sería totalmente inefectivo: las palas de timón al estar detrás de la hélice solamente trabajan cuando reciben el chorro de explosión del motor avante.




Lo recomendable


No hay que olvidar que a parte de la particularidad de su maniobra las embarcaciones de motor deberán respetar los mismo principios que los veleros respecto a los elementos y su posición barlovento-sotavento en el campo de maniobras. Margen a sotavento, siempre llevar la proa contra los elementos y pocas revoluciones en el motor.