Cuando se navega más allá de las aguas nacionales y se entra en contacto con marinos de distintas procedencias se puede constatar que si algún sistema formativo goza de aceptación general, ese es el de la Royal Yachting Association. Tanto si aspiras a un trabajo en la mar como si buscas a un patrón que te acompañe en tus vacaciones o que efectúe el transporte de tu embarcación, todo irá mucho mejor de haber una titulación RYA por en medio.

 

Es una garantía de saber navegar. Lo cierto es que es difícil encontrar un patrón titulado RYA que no sea eficiente gobernando una embarcación. ¿Podemos decir lo mismo de nuestros titulados nacionales? Seguro que conocemos casos en que capitanes de yate e incluso titulados profesionales se ven en tremendas dificultades en situaciones relativamente sencillas. Por supuesto no tiene nada que ver con la nacionalidad o la genética, es mucho más sencillo: su enseñanza es más eficiente que la nuestra por la simple razón de que su sistema es mucho más pragmático. Sin desmerecer nuestro sistema formativo nunca está de más fijarnos en cómo lo hacen los demás y sacar conclusiones cuando sean necesarias. Puede que nos ayude a corregir algunos errores.

 

FORMACIÓN PRÁCTICA VERSUS FORMACIÓN TEÓRICA

 

La gran diferencia entre el sistema británico y el nuestro es básicamente su sentido práctico. Son muy pocas las pruebas teóricas que encontraremos en su formación, el grueso de la enseñanza se realiza en el barco. Por descontado realizan cursos teóricos en aula pero no son esenciales para obtener el título. No hay ningún test final. Es cierto que tenemos cierta equivalencia con los cursos "a bordo" que muchas escuelas españolas imparten, con la gran diferencia de que se continúa valorando el aprobado según una prueba teórica y la realización de un determinado número de horas a bordo. Con la RYA será el propio instructor quién valore si los conocimientos de los alumnos se ajustan a los estándares exigidos.  Y en las titulaciones de mayor nivel (Yacht Master Coastal y Yacht Master Offshore) se convive con el examinador dos días a bordo que es lo que dura el examen.

Pongamos un  ejemplo: la titulación "Day skipper" equivalente al PER exige un curso de cinco días a bordo al final del cual el instructor le dará el visto bueno (el título) o le pedirá que siga entrenando las áreas donde no alcanza los estándares. Una vez el alumno pueda demostrar, por ejemplo, que su habilidad con las maniobras dentro de puerto alcanzan el nivel exigido, el instructor le firmará el título. En nuestro caso, debemos pasar una prueba teórica y realizar unas prácticas que lamentablemente en algunas ocasiones se convierte en un paseo.

Los estándares que debe alcanzar el candidato son muy claros y están tipificados, así como la evolución que deben seguir los alumnos para asimilar el aprendizaje. Para pasar a un nivel superior te exigen una determinada experiencia no sin otro motivo que el que estés capacitado para asimilar los nuevos conceptos. Siguiendo con el ejemplo, para obtener la titulación Day skipper (PER) es altamente recomendable haber pasado por Competent Crew (marinero) o de lo contrario lo más probable es que el alumno sufra para llegar a los estándares. Primero consideran que has de aprender la nomenclatura, los nudos, izar y arriar velas, saber timonear lo suficiente para mantener un rumbo recto o hacer una virada. El day skipper se centrara más en supervisión de esas mismas tareas, organización de la tripulación y situaciones de mayor complejidad como amarrar, fondear a vela, uso de la radio, meteorología, etc…Todo será mucho más complicado si pretendemos saber fondear a vela por una emergencia y ni siquiera sabemos izar la mayor. Si aprenderlo todo en cinco días resulta muy complicado, qué decir de unas prácticas de 20 horas.

Una de las máximas que deben seguir los instructores RYA es la de “no enseñar demasiado”. Y lejos de ser una estrategia comercial, es un derroche de sentido común: el alumno puede asimilar conocimientos hasta cierto punto, si lo sobrecargamos, no podrá con todo y se frustrara.

 

LIMITACIÓN RATIO INSTRUCTOR-ALUMNO

 

Otro punto importante y que enlaza con la importancia de la formación práctica, es que un instructor no puede tener más de cinco alumnos por curso. Se entiende que la instrucción no puede ser efectiva si los alumnos no cuentan con tiempo y atención suficiente por parte del instructor. En nuestro país el número de alumnos queda limitado por la capacidad de la embarcación, dando en ocasiones (todos lo hemos comprobado) prácticas sobrecargadas. El sistema británico permite sin lugar a dudas experimentar mejor el manejo de la embarcación al tener cada alumno más tiempo para trabajar.

 

EL PROCESO QUE DEBEN SEGUIR LOS INSTRUCTORES

 

Para poder ser instructor RYA es necesario viajar a Inglaterra y ser examinado sobre la capacidad que tiene el candidato, no ya solamente para desarrollar técnicas para una navegación eficaz y segura, sino sobre la capacidad del candidato de transmitir dichas técnicas. El aspirante deberá demostrar su habilidad en el manejo de la embarcación (solo pueden aspirar los Yacht Master Offshore) además de saber transmitir los conocimientos de manera eficiente y clara. Y he de decir que son muy estrictos sobre ese punto y que dentro del programa formativo de los futuros instructores, encontramos diferentes técnicas docentes para que se puedan adaptar a los diferentes perfiles de alumno que existen. Saben que su sistema es eficaz y se aseguran de perpetuarlo a través de sus instructores. Y de la misma manera que el alumno necesita seguir unos pasos para alcanzar el nivel más alto, los instructores también. Primero le permiten enseñar hasta cierto nivel y cuando alcances determinada experiencia, le permiten presentarse para enseñar un nivel superior, claro esta, curso y examen práctico mediante.

 

En definitiva, tienen un sistema muy estructurado y reglamentado. Tienen un método pulido a lo largo de los años. No hay más que ver su bibliografía (la editan ellos mismos) donde los grandes libros de complejos conceptos a los que estamos acostumbrados se convierten en amenas y útiles publicaciones con mucho gráfico y poco texto, directo al hueso.

 

Si algún lector quiere progresar en su formación, quiere aprender y dominar la navegación, sin duda les recomendaría que emprendieran este camino. Las titulaciones RYA no gozan de convalidación en nuestro país por el momento, pero una vez obtenida la titulación nacional, los cursos RYA son la mejor opción para progresar.

 

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