Muchas son las ocasiones en que decidimos apuntarnos a las regatas de nuestro club y toda la ilusión y entusiasmo inicial con las que las afrontamos acaban convirtiéndose en frustración y estrés. Los resultados son malos y las sensaciones peores: no parece tener mucho sentido en andar toda la prueba en los últimos puestos de la flota. En la salida sufrimos por evitar un abordaje y nos quedamos clavados proa al viento mientras el resto de participantes nos mira con desaprobación; por muchos libros leídos no hacemos que nuestro barco camine y al llegar a boya, más tensión, con gente gritando conceptos que no entendemos y al encarar la popa el spi, decide irse al agua y enredarse con la orza.

 

 

Lo  cierto es que todo es mucho más sencillo de lo que parece (al menos en el nivel amateur). Tener claros unos pocos conceptos hará que nuestro rendimiento mejore, y lo que es más importante, nos dará la tranquilidad suficiente (ante la ausencia de situaciones límite) para poder observar y comprender, y así, con el tiempo ir mejorando nuestro rendimiento. No se trata de encontrar soluciones o combinaciones mágicas sino de respetar unos principios básicos. Una vez los tengamos asumidos se podrá empezar a pensar en velas nuevas, mejoras de ratings, etc…

 

El éxito en una regata se consigue con la ausencia de errores.

 

Más que imponerte a tus contrincantes, la regata es una lucha contra ti mismo y tu tripulación: cómo aprovechar los elementos. No se trata de driblar al contrario, consiste en una carrera de resistencia. Ganará quien menos errores cometa. En nuestros inicios no debemos preocuparnos tanto de las polares y detalles técnicos. Debemos, por el contrario buscar la simplicidad: concentrarnos en no clavar el barco en las viradas, en ceñir sin derivar, no apurar en la layline y quedarse corto y pagar el precio de dos viradas extra…Si conseguimos mantener el barco con una velocidad aceptable nuestro resultado no será malo. Garantizado. Se pierde más por frenar el barco que por no conseguir darle toda la velocidad de la que es capaz. Detener el barco y tener que arrancarlo de nuevo será algo a evitar a toda costa. Un barco que ciñe con peor ángulo pero que avanza (que le da camino) llegará antes a la boya de barlovento que otro que apunta excesivamente alto o que vira constantemente siguiendo todos los pequeños roles (especialmente en los cruceros pesados).

 

Menos es más.

 

Quizás la mayor dificultad de gobernar un velero son la gran cantidad de controles y sus múltiples combinaciones. El trimado debe ser paulatino y pausado. Un barco donde estamos continuamente “retocando” (a excepción de niveles avanzados) por lo general andará medio ahogado. El spi requiere trabajo constante y la mayor (si consigue seguir al timón) también, pero si no tenemos muy claro lo que hacemos, es cuestión de probabilidad que muchos de esos “retoques” (frutos del nerviosismo) sean contraproducentes. Buscaremos el término medio. El trimado de un barco implica muchas horas de ensayo y error. Limitarse a no buscar la perfección puede ser una sabia decisión. Unas velas con buena forma (no sobre cacemos) portando, con los catavientos trabajando correctamente debería ser suficiente en nuestros inicios. El flameo será nuestro peor enemigo, así que seremos meticulosos y rápidos en las viradas. Una buena regla con la que comenzar es acercar el velamen al punto de flameo para después cazarlo ligeramente.

 

Salidas y maniobras.

 

Si algo queremos entrenar y perfeccionar, eso será la salida y las maniobras en las viradas. El resultado en una manga viene determinada en gran medida por la posición en la que conseguimos salir. La salida es más de la mitad de la regata y las maniobras un cuarto (y quizás me quedo corto). Así que el 10-15% restante será táctica y estrategia. En niveles profesionales o muy avanzados es este último 15% el que marca la diferencia ya que hablamos de tripulaciones de altísimo nivel con una base consolidada a lo largo de años. En nuestro caso, es el 85% inicial al que tenemos que prestar atención. Sé atrevido en las salidas. Si no nos cantan un fuera de línea de vez en cuando, estamos siendo demasiado conservador. Esto no quiere decir ser temerario y lanzarse cual kamikaze. Podríamos escribir un libro entero sobre el arte de salir bien pero en nuestro caso buscaremos salir con velocidad y aire limpio. Por muy bien que leamos la línea de salida y sepamos colocarnos donde deseamos, si no salimos con velocidad o calculamos mal el tiempo y debemos frenar para evitar un fuera de línea, los que vienen por detrás nos pasarán sin piedad. Evitaremos los atascos y sus desventes.

 

Las maniobras deben ser explicadas y anticipadas a la tripulación para una mejor coordinación. Es mejor invertir unos segundos en la explicación (por lo general ninguna decisión estratégica es tan crucial como para ser inmediata) que perderlos después entre gritos con velas flameando y escotas golpeando cubierta y obenques.

 

Reglamento

 

Conocer las reglas del juego sin duda ayuda. Además de ser obligatorio puede ser un arma muy potente en nuestros comienzos. No hace falta ser un experto pero las normas y definiciones básicas hay que controlarlas. No hay que tener miedo a protestar, forma parte del juego, y en ocasiones puede ayudar a equilibrar la balanza con tripulaciones más rodadas. Si somos meticulosos podremos sacar frutos del hecho que la competición a vela es un deporte cuyo reglamento está en continua evolución. Mantén al día tus conocimientos.

 

En definitiva, para disfrutar de este deporte y evolucionar debemos mantener las pulsaciones bajas y los ojos abiertos, tanto dentro como fuera del barco. Cierta perspectiva es fundamental así cómo saber sacar provecho a la tripulación. No olvidemos que es un deporte de equipo. El mejor parámetro de evolución serán tus contrincantes más cercanos en la clasificación general. Ir superando sus resultados deberá ser el objetivo inmediato.

 

Y poco a poco, nos iremos relajando, y todo será mucho más fácil que al principio. Será entonces, una vez asentada la base donde pasaremos a la interminable tarea del perfeccionamiento. Pero eso ya forma parte de otro artículo.

 

Dani de Bita



 

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