Si buscas barco para el verano, escoge bien.

Al alquilar una embarcación para disfrutar de tus vacaciones hemos de tener en cuenta tanto el estado de la embarcación como las condiciones en las que la alquilamos.

La cuestión de las tarifas quizás es lo que menos dificultad implica. Una sencilla comparación entre diferentes proveedores nos permitirá identificar precios desorbitados. Algo más complicado resulta el comprobar el estado de la embarcación. La antigüedad de la misma es un buen parámetro aunque no definitivo: existen en el mercado embarcaciones algo antiguas pero bien conservadas y por el contrario, unidades relativamente nuevas que han recibido un alto desgaste y que además no han sido mantenidas adecuadamente.  Personalmente nunca me ha importado demasiado si el barniz o el gelcoat no están relucientes siempre que  los equipamientos funcionen y la embarcación no presente olores ni chapuzas extrañas. Al fin y al cabo de lo que se trata es de hacer la vida a bordo lo más sencilla posible, no de aparecer en ningún catálogo náutico. Lo mejor siempre será echarle un vistazo en persona antes de cerrar el trato: el nada despreciable desembolso que estamos a punto de realizar bien merece que perdamos (invirtamos) un poco de nuestro tiempo. 

El historial de la empresa de charter también resulta importante. No hay nada mejor que tener opiniones de antiguos clientes. Muchas veces incluso llegaremos a la empresa náutica a través de alguna recomendación. Las posibles eventualidades se reducirán con empresas contrastadas. Aunque siempre será recomendable no olvidar que la naturaleza de la actividad náutica hace que nunca se pueda garantizar la ausencia de averías al ciento por ciento. 

 

En mi opinión el punto fundamental a tener en cuenta del alquiler es la necesidad o no de contratar un patrón profesional. Considero muy recomendable contar con los servicios de un patrón proporcionado por la empresa charter. Las ventajas son numerosas y los inconvenientes escasos. En primer lugar, descargamos gran parte de la responsabilidad al no tener que contemplar cada pequeño detalle de la travesía. Al ser un miembro de la propia empresa no necesitas depositar una fianza con todos los quebraderos de cabeza y angustias que ello supone. El hecho de tener en la cabeza la posibilidad de perder una buena cantidad de dinero por algún despiste o accidente hace que en ocasiones no nos sintamos plenamente relajados. Contar con un profesional también resultará impagable en condiciones meteorológicas adversas o cuando necesitemos un buen guía de la zona. Recordemos que en la náutica no pasa nada hasta que pasa y es entonces cuando nunca sobran manos: alguien que conozca el barco y la zona hará que cualquier circunstancia adversa se afronte con más tranquilidad y garantías. Es cierto que pierdes cierta privacidad con un extraño a bordo y que resulta un gasto extra. Sin embargo, dado la alta calidad profesional y humana que por lo general ( hay de todo en la viña del señor) de los patrones en nuestro país seguramente acabaremos la semana con un nuevo amigo o amiga. Un buen patrón además de saber manejar el barco sabrá manejar su presencia e intentará causar las menores molestias posibles a sus clientes. En cuanto a la cuestión del gasto extra todos hemos de tener en cuenta que resulta algo complejo meterse en una semana de charter con el presupuesto ajustado: si hay algo seguro en unas vacaciones de este tipo es que surgirán gastos extra.

 

En el caso de prescindir de los servicios de un patrón tendremos que prestar especial atención a los "check in" y " check out". Sin presuponer malas intenciones en las empresas del sector podemos afirmar que las comprobaciones son más exhaustivas al finalizar la contratación que al inicio. Pediremos un " check list" y seremos minuciosos con él. No daremos nada por supuesto: una pequeña rasgadura en la baluma en la entrega se puede convertir en una vela rota en la devolución con la consecuente pérdida de la totalidad o parte del depósito. ¿Queremos  acabar nuestras vacaciones enfadados por lo que consideramos una injusticia? Prestaremos atención como siempre a sentinas, niveles y material de seguridad. Debemos conocer los consumos ( combustible, eléctricos, capacidad de depósitos de agua) para poder planificar la ruta correctamente y tener facilidades de abastecimiento. No es menos importante la presencia y buen estado de capotas, biminis y toldos que harán nuestra navegación y fondeos mucho más cómodos. Nos aseguraremos también que la embarcación cumple la normativa en cuanto a depósitos de aguas grises y negras: las descargas se deberán efectuar alejados de costa y no en la idílica cala entra bañistas y para ello la embarcación deberá estar provista de los equipos correspondientes (¡y deberán funcionar!)

La nevera merece también especial atención. En principio no debe causar ningún problema siempre y cuando el estado de las baterías ( y de su correspondiente recarga) sea el correcto. No podemos permitirnos el lujo de echar a perder la compra de toda una semana. 

La embarcación auxiliar y su correspondiente motor fuera borda deberán estar acordes con la embarcación principal en cuanto a capacidad y potencia. Ser ágiles para desembarcar puede resultar muy útil cuando la vida a bordo se hace monótona por cualquier motivo.

 

En definitiva, hay que ser minucioso con los detalles ya que a la vuelta de nuestras vacaciones lo serán (como debe ser) con nosotros. Confiemos en los profesionales contrastados, que son la mayoría, y huyamos de suculentas ofertas de última hora. No escojamos nuestra empresa charter solamente por precio: lo barato la mayoría de las veces resulta caro.

 

Dani de Bita