No ha sido fácil, desde luego. Ha sido un campeonato complicado por la falta de viento; un par de jornadas marcadas por unas agotadoras horas de espera. Nuestro equipo de alumnos no sabían si reír o llorar. ¿pero vamos a navegar en algún momento? decían. Y lo cierto es que en muchos momentos pudimos navegar sin problemas pero no llegábamos a los seis nudos sostenidos que marcaba el reglamento y por tanto no se podía dar la salida. Así pasamos todo el sábado hasta que la prueba quedo cancelada definitivamente. Sin embargo, nosotros no perdimos el tiempo y efectuamos un entrenamiento, que nos hacía falta. Nuestra tripulación aceptó el reto del campeonato... ¡con solo dos regatas de club como experiencia! Ni que decir tiene que no sé de quién estoy más orgulloso si de ellos o de mi compañero Oriol Forn que los guió con maestría.

Y tras la decepción del sábado llegaron las ansias del domingo. Había que navegar como fuera, a pesar de previsiones que pintan mal...esto pinta mal... se les oía decir a los más cenizos. Pero finalmente, después de un par de horas de espera llegó el momento: se dio la salida con 6/7 nudos de componente sur, una vuelta.

Y pareció como si alguien nos premiara por tantas ganas y entusiasmo. Después de una magnífica salida, en primera posición y a barlovento de la flota navegamos en silencio, concentrados, sin cometer un solo error. Tuvimos un role no muy afortunado para nosotros solamente. Acabamos segundos, poco después del KH7, todo un señor equipo. Os aseguro que nuestros alumnos no son conscientes de los difícil que es aguantarle a una tripulación tan sólida. Y no digamos ya que no haya ningún error en las maniobras sin apenas entrenamiento, donde todavía se confunde (cómo no podría ser de otra manera) escota y braza.

El viento volvió a bajar y cuando ya dábamos por acabada la regata (quedaban diez minutos para la hora límite) una suave brisa permitió dar una nueva salida. Y aquí es cuando la tripulación vio de verdad que son las regatas: salimos retrasados y encadenamos un fallo tras otro, spi al agua incluido. Estábamos cansados y todo salió mal, llegando en penúltima posición.

Al final, un quinto puesto (mitad de la tabla) que mejoraba nuestras perspectivas iniciales. Aunque lo más destacable, sin dudas, la buena harmonía a bordo. Todo risas y buen humor.

Mis felicitaciones a todo el equipo: Laia, Clotilde y Joan, mereceis el primer premio.

Y que decir del jefe Oriol Forn. Llevo muchos años dando clase y me sigo sorprendiendo de su tacto y templanza ..."no pasa nada, ahora vas recogiendo el pujamen, así poco a poco y con tranquilidad sacas el spi del agua....así, ¡muy bien! gran trabajo..." y así todo el fin de semana, dando pausa y tranquilidad al alumno en mitad de un campeonato oficial.

La letra con sangre NO ENTRA. El método Forn es mejor. Os lo aseguro.

Dani de Bita

 

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