Una ceñida eficaz, en cuatro palabras.

Uno de los mayores retos para los que empiezan a navegar a vela es poder desarrollar una ceñida eficaz. Ganar barlovento se convierte en muchos casos en una cuestión crucial: puede marcar la diferencia entre una excitante travesía o una tediosa navegación, entre situarse en la parte alta de la clasificación de tu regata de club o copar, impotente, las últimas posiciones.

 

Primero hay que tener claro que uno ya parte limitado por el barco y el estado de la mar: no todos ciñen igual y siempre se podrá ceñir más en mar plana que con oleaje. Pero, una vez sabido esto, depende del patrón el rendimiento de la ceñida.  Un concepto crucial es la velocidad. No se puede ceñir sin velocidad, “darle camino” al barco es importantísimo. Pensemos que ceñir es remontar, subir, como lo haría una bicicleta en la montaña; si no cuento con inercia antes de enfrentarme a la rampa, si no tengo una cadencia de pedaleo alegre, ascenderé clavado. Al barco le ocurrirá algo parecido aunque agravado por la deriva.  Cuando no tienes suficiente velocidad y nos empeñamos en apuntar más de lo debido, el abatimiento de la embarcación aumenta. Y quizás no eres del todo consciente de ello, te sientes ciñendo con maestría, pero una rápida visión al rumbo efectivo (COG) te demostrara que no te mueves hacia donde te indica la proa sino que el componente lateral de deriva aumenta peligrosamente: sin velocidad la orza pierde sustentación.

 

Un pequeño ejemplo ilustrativo: si en puerto, empujas por los obenques a un barco abarloado serás capaz sin demasiado esfuerzo de moverlo lateralmente. Sin embargo, si me acerco a ese mismo barco mientras navega a buena velocidad con una neumática de tal manera que ajusto mi velocidad a la suya (es un ejercicio teórico…) e intento desplazarlo de la misma forma, mi resultado será nulo: el juego de presiones que sufre la orza (opuesta al que sufren las velas) me lo impedirá.  La orza “se agarra” al agua y evita que me vaya lateralmente. Pero, repito, solamente ocurre cuando tengo velocidad. Si apunto directamente a la boya de barlovento, me iré lateralmente y deberé ir ajustando mi rumbo cada poco, ya que cada vezme encontraré más a sotavento. ¿Qué hacer entonces?

 

Si la velocidad es importante, esta la obtendremos al caer un poco sobre el rumbo de ceñida que buscamos. Un barco que cae ligeramente (unos 5 grados) al inicio de una ceñida y que una vez ganada la velocidad orza hasta el rumbo ideal llegará antes a unpunto en barlovento que el que comienza a ceñir directamente. Este segundo barco irá más lento y abatirá más que el que optó por “desviarse” al caer.

 

Esta estrategia deberá ir acompañada de un correcto trimado: no cacemos las escotas en exceso. Salvo cuando tenemos viento fuerte (nos sobra presión) el pujamen del génova/foque debe tener algo de curvatura (en función de la intensidad de viento) y la baluma en cambio debe estar cerrada (salvo cuando la escora es excesiva) para no dejar escapar potencia. Las escotas irán entonces un poco más sueltas cuando estamos en la fase de velocidad y se cazaran ligeramente a medida que vamos ganando ángulo.

 

 Las viradas por avante(siguiendo el ejemplo de la bici, es pretender seguir subiendo la cuesta por inercia, sin dar pedales) deben ser metódicas y sobre todo no largar escotas antes de hora, dejemos que el grátil (primer 1/3 de la vela como máximo) flamee antes de largar. Amollarun par de centímetros la escota de la mayor antes de mover la caña nos dará un plus de potencia muy importante a la salida de la virada (al haber frenado el barco necesitamos ganar velocidad antes de llevar la mayor asu lugar definitivo). 

 

En definitiva, se trata de ganar velocidad para después ganar ángulo. Cada vez que el barco se frene (virada, role, oleaje…) nos tocará caer unos grados, aumentar velocidad y escora y a continuación recuperar ángulo. No intentemos orzar sin potencia, o nos iremos de costado.

 

Dani de Bita.