El último fin de semana de octubre nos deparó una navegación muy agradable. Un grupo de futuros capitanes y patrones de yate de la escuela Yacht Point realizaron las prácticas a bordo del Aquitat III. Objetivo: 48 horas seguidas de navegación en los que desarrollaríamos el programa de ejercicios pertinente. Sí, sextante incluido. 

De cualquier forma, para mí, el objetivo fundamental de este tipo de salidas no es otro que el de asentar conocimientos, ganar experiencia y familiarizarse con lo que implican las travesías largas: negociar el cansancio y esconder el reloj en lo más profundo del tambucho.

Parte de la tripulación en bañera, recién zarpados:Toño, Cinta, Salva y Jaume...

Parte de la tripulación en bañera, recién zarpados:Toño, Cinta, Salva y Jaume...

Las previsiones eran un de unas prácticas completas: tendríamos viento de componente este durante los dos dias, suave al principio, fuerza 6/7 a nuestra llegada, en lo que sería el anticipo de una típica "llevantada" de otoño. Desde el punto de vista docente eran unas condiciones inmejorables, en especial a la llegada: poder navegar el inicio de una llevantada es muy instructivo ya que el viento es duro y la marejada aunque se empieza a establecer, no es dañina como lo sería 24 horas más tarde. El mar presenta una imagen imponente, pero no resulta peligroso. Por lo menos, no más que cualquier otro.

Como digo, después del oportuno avituallamiento, zarpamos con 6/7 nudos de gregal con una mar plana y un sol, ya en caída libre, que nos dejaba nuestro primer paisaje inolvidable.

Después de repasar material de seguridad y establecer las guardias, ya de noche, comenzamos a repasar el RIPA. En este punto deberíamos hacer una oportuna reflexión: por lo general, no conocemos las normas. No hablo de mi grupo, es un desconocimiento generalizado: tan pronto lo aprendemos, lo olvidamos. Deberíamos encontrar otro medio de enseñarlo, más allá del examen test que nuestros patrones hacen con el PER. Es una opinión estrictamente personal.

No obstante nos pusimos al día con rapidez y después de una suculenta cena (unos spaghettis a la boloñesa de-toma-pan-y-moja) comenzaron las guardias. La noche transcurrió sin incidentes, tres o cuatro cruces y un magnífico cielo estrellado. Por supuesto jugamos a localizar estrellas sin dejar de asombrarnos ante el espectáculo más viejo del mundo.

Amanecer por babor y cafelito para desentumecer los sentidos: que yo conozca, hay pocas sensaciones más placenteras. Esperábamos sin suerte a los delfines que parecían no querer unirse a la fiesta.

El día era nublado así que el ejercicio de meridiana lo cambiamos por situación con demora y distancia al faro de Formentor. Mediríamos la altura del faro con el sextante y desarrollaríamos los correspondientes cálculos. Costó un poco, pero en seguida nuestros capitanes le cogieron el pulso al instrumento. Y cómo siempre, nosotros, personas del mundo 4G, musitábamos " parece mentira, todo lo que conseguían hacer antes sin tecnología..."

¡Bravo Cinta! Nos consiguió situar con un error de un par de cables

¡Bravo Cinta! Nos consiguió situar con un error de un par de cables

Al pasar cabo Formentor e introducirnos en la Bahía de Pollença, como de costumbre, el viento bajó y sacamos el gennaker para no perder la oportunidad de ganar práctica con la maniobra de una de las velas que suelen infundir más respeto. Una entrada majestuosa, digna del barco y su tripulación.

Luis, ejerciendo de proel.

Luis, ejerciendo de proel.

Una bahía en calma nos dio una tregua: a limpiar y cocinar. La comodidad es fundamental cuando se navega. No hay que dejar pasar la oportunidad de evitar el mareo, uno de nuestros peores enemigos. También aprovechamos para repasar las maniobras de seguridad: hombre al agua y en previsión de lo que nos indicaban los partes meteorológicos, la toma de rizos. La oscuridad de una madrugada en alta mar no es el mejor lugar para explicar maniobras, ya deben estar asimiladas y automatizadas. En muchas ocasiones el entrenamiento marca la diferencia entre una travesía placentera o una navegación accidentada.

A pesar de nuestros cálculos llegamos algo tarde al atardecer. El espectáculo, sin embargo, no defraudó. Parece mentira lo diferente que resulta cada atardecer, por muchos que hayas visto, y todos, todos, son maravillosos. Quedamos hipnotizados por el show hasta que nuestro amigo solar se fue más allá del horizonte. Tocaba encender las luces de navegación, y comenzar con las guardias y los descansos preventivos. La noche sería larga pero teníamos los deberes hechos: estómago lleno, cabeza descansada y cuerpo bien abrigado; todo lo demás no importa demasiado. La navegación generalmente es contra uno mismo, según la adaptación de cada uno a las circunstancias.

Y la noche llegó con el viento más a proa de lo que esperábamos, pero todavía suave. Orzámos más allá del rumbo directo para tener unos grados de margen si el viento subía demasiado o se nos cerraba más de la cuenta. 

Pasaron las horas y el cielo se fue espesando. Grandes cúmulos nos visitaban por proa y escapábamos de ellos por unas pocas millas. Llegó otro, enorme, por nuestra amura de estribor y de este sabíamos que no nos librábamos (las nubes no se mueven por viento en superficie sino de altura, siempre algo más rolado a la derecha de lo que sentimos en cubierta). El viento subió 10-12 nudos en apenas unos minutos pero nos dio tiempo a enrollar algo de génova y poner el primer rizo a la mayor. Lo necesario para ser rápidos y ágiles en el paso de la ola y evitar engorrosas guiñadas.

Entre ola y ola, y más rizos en mayor y génova, llegó el amanecer a unas 30 millas de casa. El grupo se fue despertando y reuniendo en bañera, contemplando en silencio el espectáculo de las olas que pasaban debajo nuestro. El fin de semana se acababa y nosotros llegábamos a puerto oportunamente; estaba claro que en las próximas horas el estado de la mar no haría más que empeorar.

Fin de semana redondo y una magnífica travesía: 220 millas de experiencia para nuestros alumnos. Ahora solo queda seguir navegando, seguir aprendiendo:

...caminante no hay camino, se hace camino al navegar....

 











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