Cuando todo esta perdido / En solitario.

Dos películas muy interesantes para cualquier navegante o aficionado al mar. Diría que casi dos documentales. La primera, “Cuando todo esta perdido” , con Robert Redford como protagonista, no podía tener un título más acertado. Apología de la fatalidad, la podían haber llamado. Madre mía, la que se le viene encima al bueno de Redford. Con lo majo que es (quien pudiera llegar así a los setenta y largos)… El pobre hombre y su velero, navegando tranquilamente por el Indico, sin meterse con nadie y le caen por todos lados. Una vez se abre el grifo de las desgracia es un continuo: una tras otra, hace un repaso exhaustivo al catálogo de desgracias e infortunios náuticos. "Si naciste para martillo del cielo te caen los clavos", cantaría Rubén Blades. Lo que más me gusta de la historia es que las desgracias vienen sin mucho ruido, sin espectacularidad hollywodiense, diría que hasta con cierta lógica. También la podrían haber llamado "todo lo que puede pasar en un barco (y no pasará)". No haremos un registro de los marrones que se va comiendo nuestro protagonista por si alguien todavía no la ha visto, solo diremos que cuando crees que la situación ya no puede ser peor, le dan una vuelta de tuerca y sí, empeora. ¡Glups!

Sin duda, para mí, lo mejor es como se enfrenta Redford a los problemas. Obviamente el actor representa a un hombre de su edad, así que hablamos de un hombre mayor, sin mucha disposición al salto y la pirueta heroica. Tiene, en cambio, una actitud pausada, un hacer meditado. No hay gritos de pánico, ni escenas de terror: un hombre agotado que lucha por sobrevivir haciendo uso del "vísteme despacio que tengo prisa". Aquí sí que debemos tomar nota en la medida de lo posible: nada se arregla sin cabeza fría y sin economizar esfuerzos. Como ejemplo, ante una negra tormenta que se avecina, ya con el barco malherido y unos cuantos marrones a la espalda, se toma su tiempo para asearse, cambiarse de ropa y cenar. Yo mismo podría estar en las antípodas en una situación similar, estaría arriba y abajo a toda prisa intentando arreglar cosas que no tendría tiempo de arreglar, entre nervios e imprecaciones, histérico.... llamando a mamá... y cuando viniera lo gordo, me encontraría agotado y hambriento, hecho una piltrafa. No es que nos vayamos a encontrar en situaciones tan dramáticas pero si que es probable que a lo largo de todas nuestras millas navegadas nos encontremos con problemas, más o menos serios, y sería entonces, donde tener el temple de Bob (al final le coges cariño) nos sería de gran ayuda. 

A todo el que ya haya visto la película y le haya gustado le recomendaría el libro "Navegación con mal tiempo": grandes temporales y situaciones límite, de las que siempre se puede aprender o los relatos reales de náufragos que han pasado largos periodos a la deriva. No hay morbo en la recomendación, siempre ayuda para los pequeños problemas ver cómo la gente se las maneja para resolver las situaciones más extremas.

La película solamente tiene una contraindicación: si te estas iniciando en la náutica y quizás hayas sacado el título hace poco y planeas una travesía con la familia para el siguiente verano, NO LE DEJES VER LA PELICULA A TU PAREJA, de lo contrario no habrá travesía: no aceptará la poca probabilidad de las situaciones y tendrás que reconocer que siempre existe una minúscula posibilidad de desgracia. Su miedo irracional será más fuerte que la lógica más sólida y será suficiente para que se niegue a alejarse más de dos millas de la costa. 

"En solitario", por su parte, trata sobre un regatista de altura durante la Vendee Globe, la prueba náutica más dura y de mayor prestigio: vuelta en mundo en solitario y sin escalas. Podríamos decir que la película se desarrolla en tres planos diferenciados. En primer lugar podremos ver con bastante fidelidad detalles de la organización y recursos de la regata en solitario más importante del mundo, donde llama bastante la atención la conectividad de la que pueden disfrutar los patrones (comunicación vía satélite inmediata y casi sin restricciones), los equipos de apoyo, la retransmisión de la prueba, seguimiento multitudinario, etc... se podría concluir que para los franceses la náutica deportiva vendría a ser lo que el fútbol para nosotros: no se escatiman medios. 

Por otro lado, el film también nos muestra el lado más épico del mar y la navegación, nos muestra su poesía a través de la fotografía. Imágenes que por si solas serían suficientes para tenernos absortos delante de la pantalla.

Y por último nos presenta una historia humana, de ambiciones, sueños y necesidades que forma el verdadero hilo argumental. Esta tercera perspectiva tal vez es la más previsible, a la que estamos más acostumbrados, gente que comparte experiencias que les harán crecer como personas, pero no por ello resulta menos emotiva. No hay lagrimeo fácil, ni mucho menos, pero consigue emocionarte. No diré más, no quiero ser aguafiestas (ahora lo llaman spoiler).

Así como la primera película es más angustiosa al llevarnos al límite de la resistencia humana, "En solitario" tiene más colorido, más luz, buena música y excelentes imágenes, casi un documental de National Geografic con una trama no convencional y de final feliz.

En definitiva, dos excelentes películas que disfrutar una tarde de sobremesa bajo la calidez de una manta en el sofá de tu sala de estar.

 Eso sí, nada es gratis, te entraran unas ganas terribles de navegar.

 

Dani de Bita